Memorias del inicio de nuestro proyecto de salud y vida para la humanidad

Termales

El 8 de octubre de 1.994 llegamos a la finca La María, en la vereda Potreros en Santa Rosa de Cabal – Risaralda – Colombia, luego de haber coadyuvado en la venta de dicho terreno y haberme quemado mi dedo índice al introducirlo en un afloramiento de agua termal mejor conocido como géiser o surgente.

Desde luego ese llamado de atención con la lesión en mi dedo por la quemadura con el agua caliente, dio lugar a que levantara los ojos al cielo y exclamara: Agua caliente no hace nadie y para mi vale la plata del mundo.

Al sugerirle a Julián Grisales, quien me invitó a conocer la citada finca que estaba dedicada a la ganadería de leche y criadero de truchas, que yo tenía unas fincas y que estaba dispuesto a cambiar algunas de ellas por esta propiedad la respuesta fue: no, el dueño no quiere saber nada de fincas quiere renta.

Con un entusiasmo en el más alto nivel pero a la vez con la nostalgia de ver frustradas mis ilusiones, recordé al  ingeniero Conrado Giraldo, él tenía un edificio viejo en la 9a con 17 y 18 en Bogotá con inquilinos de hace 30 años con cánones desde 3 mil pesos, lo llamé y le planteé el cambio.

Me  respondió: ¿será que la otra semana voy?, le respondí con falta de respeto: si le da la gana de venir hoy venga y si no, no venga.  

Sí bien es cierto he sido muy franco y directo con quien sea, no es menos cierto que no tenía confianza con el señor, hecho que todavía me cuestiono; aún así el ingeniero vino esa misma tarde y se logró el éxito del negocio. 

No me daba por vencido, llevé a tres amigos en forma individual a conocer la finca y a proponerles me acompañaran en el negocio que tenía en mente con la propiedad, dos de muy buena fe y con cariño me dijeron: ¿usted esta loco?, cómo va a creer que va a traer turistas a este hueco y por semejante camino.

Memorias del inicio de nuestro proyecto de salud y vida para la humanidad

En la experiencia de comprar fincas sin carretera, sin agua y sin energía eléctrica, siempre triunfé, por ejemplo en Filo Bonito – Dosquebradas los vecinos me dijeron: hace 20 años nos han dado presupuesto para la vía y se los han robado, sólo viendo un bulldozer aquí creemos.

Fui donde Pocholo que tenía un taller en la calle 20 con carrera 10 me alquiló a $150 hora un D4 y lo llevé, hubo carretera y todavía hay quien me aprecia por sacarlos a la civilización.  

La finca La María, hoy nuestra Reserva Termal San Vicente fuente de salud y vida para la humanidad es una realidad, después de 24 años de haber llegado y soportado todo tipo de atropellos de autoridades gubernamentales entre otras personalidades, podemos invitar al mundo paciente y al mundo científico a probar resultados positivos en el área de la salud que estimen conveniente.

¡GRACIAS DIOS MÍO!

Lisbo Justo Serna B.
Presidente 
Reserva Termal San Vicente

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